VIVIENDA. ESE PROBLEMA “NUEVO” CON VIEJAS SOLUCIONES

La política de vivienda en este país durante los últimos años ha llevado a cabo una serie de actuaciones incapaces de responder a los problemas de acceso a la vivienda de amplios sectores de la sociedad española. El análisis de los instrumentos empleados muestra las dificultades para superar los efectos de la burbuja inmobiliaria y adaptarse a los cambios generados por las nuevas necesidades de los jóvenes, de los trabajadores extranjeros, los mayores y los hogares más desfavorecidos.

La inercia de una continuidad en las medidas aplicadas muestra la dificultad real para conseguir un cambio efectivo que impulse las viviendas sociales en alquiler y la alternativa de poder reconvertir las actuaciones sobre la oferta de suelo, la fiscalidad, la financiación y la propia intervención directa.
Con este panorama que no es ajeno para nadie nos trasladamos a la realidad de la ciudad. TRES CANTOS, la eterna ciudad “para vivir y para trabajar”.

Esta ciudad creada y configurada por pioneros, que lo que deseaban era la mejor ciudad del mundo para ellos y sus hijos, se vio alterada por una falta de planificación y visión de futuro. Los intereses de los grandes partidos, la especulación, la falta de dinero en las arcas publicas y la situación del país de la que no pudimos zafarnos.

Y tras medidas concretas que han resultado todo lo contrario a lo que se pretendía, como las promociones de viviendas (100, 1000, etc…) nos hemos dado de bruces con el día a día, y no es otro que es casi imposible vivir en TRES CANTOS para una gran mayoría de los sectores de población de clase media.

Resulta chocante que los mismos que han imposibilitado las condiciones de vivir en la ciudad vuelven a proponer las viejas soluciones. El fracaso del modelo español en política de vivienda tiene en Tres Cantos su máximo exponente.

Conceptos, como “viviendas vacías”, “viviendas en alquiler”, “viviendas sociales” se han vaciado de contenido. Y es curioso que los partidos principales hablan de soluciones mas próximas a la post guerra que al siglo XXI.

En este contexto, las políticas financieras y las políticas fiscales no ayudan puesto que la vivienda sigue siendo un foco de ingreso fiscal mas que un derecho o una necesidad. No existen desgravaciones fiscales, los ayuntamientos necesitan el dinero de las plusvalías, los capitales se acercan al inmueble y ya estamos inmersos en la nueva burbuja inmobiliaria.

La caída de la vivienda VPO ha sido desde el 2003 exponencial a las necesidades del capital de sacar su dinero y esto ha creado la tormenta perfecta que tenemos actualmente. Sin inversión pública, con la deuda crecientes de las administraciones y sobre todo sin la convicción de los que nos gobiernan en las soluciones a aplicar, parece muy complicado que las administraciones sean las que protagonicen el cumplimiento de ese derecho del art 47 de CE.

En todas las ciudades importantes del mundo hay una crisis de la vivienda. ¿Cómo ha sucedido esto y qué podemos hacer al respecto?. El beneficio se ha vuelto más importante que la necesidad social.

Los pobres se ven obligados a pagar más por una peor vivienda, y las comunidades se enfrentan a la violencia del desplazamiento y la gentrificación. Los beneficios de una vivienda digna solo están disponibles para aquellos que pueden pagarla.

El urbanista Peter Marcuse y el sociólogo David Madden detallan la necesidad de desarrollar alternativas progresistas. La crisis de la vivienda no puede ser resuelta con cambios de política menores, argumentan. En realidad, tiene profundas raíces políticas y económicas, y requiere, por tanto, una respuesta mucho más radical.

Permaneceremos atentos a las propuestas y a las soluciones. Pero, por favor, que no se empeñen en vestir un problema histórico en algo nuevo y además con soluciones falsas y que algunos partidos no están dispuestos adoptar.
 
José Carlos Ballesteros Luque

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