Gastrónomos tricantinos

Esta sección pretende recoger recetas que amablemente quieran mandarnos nuestros lectores y representen la gastronomía popular que los tricantinos desarrollan a diario en sus cocinas.
Pretendemos desvelar en estas páginas, los  secretos gastronómicos de los ciudadanos de Tres Cantos para que otros vecinos las elaboren  y las disfruten, de esta forma se  queden  en nuestra cultura ciudadana.
De las recibidas haremos una selección, las probaremos y las pondremos a su disposición.

Compartir recetas es hacer amigos y trasmitir cultura.

Iniciamos esta nueva sección de recetas con una de las más originales y pícaras recetas, con las que me he topado en este peregrinar  andariego que la gastronomía patria me ha querido regalar.

Gavio Apicio

Ilustración de Marta Agüero Gonzalez

Receta nº1
Sopa de Letras
Receta aportada por Jose Angel Gonzalez

Cuento "Sopa de piedras", originario de Valdetorres del Jarama (Madrid).
Este cuento, con receta tan prodigiosa, ha sido transmitido por la familia Jiménez Acevedo y recogido por la abuela materna María Dolores  Alarilla. >>            
Erase en tiempos de guerra
que asolaba la comarca,
cuando rendido, después
de muchas leguas de marcha,
un soldado llegó a un pueblo
y empezó a buscar la casa
donde venía alojado
hasta que logró encontrarla.
A la paz de Dios, patrona,
dijo al ver en la ventana
una vieja que, al saludo,
no contestó una palabra.
Mostró el hombre su boleta
y hallando la puerta franca,
se coló hasta la cocina
y echando al suelo la manta,
la mochila y armamento,
que tanto le fatigaba,
dijo a la vieja: patrona,
si es usted buena cristiana,
tenga lástima de un pobre,
moribundo de carpanta
(quiere decirse que tengo
un hambre tan atrasada,
que si usted no me socorre
con algo, estiro la pata).
Nada tengo, soy muy pobre
(la vieja que más que pobre,
como decía, era avara).
¡Si tuviera usted entrañas

no dejaría morir
a un soldado de la patria!
¿Hay piedras en este pueblo?
Si señor, lleno está aquél arroyuelo
que por ahí enfrente pasa.
Pues entonces, voy a hacer
una sopa de piedras
que aprendí en Francia,
que se chupa uno los dedos con ella;
va a usted a probarla.
Se trajo unas cuantas piedras
redondas y bien lavadas
y fue pidiendo a la vieja:
un mendruguito de pan,
una poquita de grasa.
Si las hace alguna vez,
un poquito de chorizo
eso sí que las da gracia.
Aquí tengo un pedacito
dijo la vieja taimada.
Entonces sí que la sopa
va a salir como una lámina.
Cuando el guiso estuvo hecho,
se lo comió con gran gana
y solamente dejo
las piedrecitas intactas.
¿No se como usted las piedras?
No señora, las piedras,
sólo sirven para dar sustancia.

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