A la princesa Isolda no la dejan salir de su castillo

Autor: Jorge Franco
Editorial: Alfaguara (premio Alfaguara de novela 2014)
Páginas:302
ISBN:978-958-758-717-3

Isolda es un sueño de niña y su padre don Diego construye un mundo, una burbuja a su alrededor para que nadie rompa ese maravilloso ser que él quiere conservar  en su pureza y  belleza a costa de la su hija.
Pero los niños tienen la osadía de preguntar y crecer  preguntándose ¿Qué cosas hay fuera? ¿Quién soy? ¿Qué  me gusta? y no tienen miedo a querer aquello que no conocen,  y,  si no,  lo sueñan.
“El mundo de afuera” es para don Diego la realidad que quiere evitar que contamine la vida de su hija.
Construye el último castillo en Medellín (Colombia) en la loma de los Balsos  para alojar a su familia conforme a las reglas de las princesas de los cuentos.

Jorge Franco  ganó el premio Alfaguara de novela 2014, nació en Medellín, Colombia. Hizo estudios de dirección y realización de cine en The London International Film School, en el Reino Unido.
Fue miembro del Taller Literario de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, que dirigió Manuel Mejía Vallejo, del Taller de Escritores de la Universidad Central y realizó estudios de Literatura en la Universidad Javeriana. Con su libro de cuentos Maldito amor ganó el Concurso Nacional de Narrativa «Pedro Gómez Valderrama», y con la novela Mala noche obtuvo el primer premio en el XIV Concurso Nacional de Novela «Ciudad de Pereira» y fue finalista en el Premio Nacional de Novela de Colcultura.
Su novela, Rosario Tijeras ganó la Beca Nacional de Novela del Ministerio de Cultura y fue galardonada en Gijón (España) con el Premio Internacional de Novela Dashiell Hammett 2000. Ha sido traducida a más de quince idiomas y fue llevada exitosamente al cine y la televisión.
El autor quería contar la historia real de esta familia que si bien construyó un mundo para olvidar El mundo de afuera este existió y se les vino encima  encontrártelo de cara y sufrir las consecuencias más complejas.
Noveló la historia  de don Diego y su secuestrador el Mono y los enamoró de la misma persona,  Isolda,  dos enamoramientos diferentes, uno de ensueño otro de posesión, este nexo común inventado por el autor le da motivo para recrear conversaciones donde el Mono habla y recita  a su poeta Julio Florez y don Diego mira el techo despreciando al ser que tiene al lado, durante esos diálogos sordos, sin escucharla,  mientras leemos los monólogos de ambos protagonistas sobre sus sentimientos hacia ese ser maravilloso que ambos han creado, podemos escuchar  la música de Wagner salir de la selva que rodea la casucha donde mantienen al  secuestrado entre nieblas y miedos a que los descubran.
El Mono le cuenta a don Diego el amor que profesa a Isolda y se lo cuenta recitando poesía que el patriarca secuestrado desprecia por ser eso,por popular,  negándose  a creer que ese hombre de “afuera” haya cruzado la mirada con su hija y se lo diga con versos ajenos.
Franco es un  creador  de personajes magnifico, sobre todo femeninos. Lo hizo en su novela Rosario Tijeras. Hay cinco personajes femeninos que son muy bonitos y complejos: Dita, la mujer de don Diego, alemana, incrustada en Medellín en una sociedad de los años 50 desconocida para ella, donde ha de representar un papel que ella asume como una misión, Isolda,  que se le permite ser niña y relacionarse con personas de su ámbito familiar y  soñar pero sin ponerlo en evidencia ante  su padre que a la menor señal de contacto con el exterior dudoso la manda a estudiar a Estados Unidos.
Mí preferida  es Twiggy  extravagante persona que le canta al Mono canciones de Nino Bravo:
 Tú cambiarás cuando sepas comprender mi amor por ti, cambiarás y jamás podrás vivir sin mi…. compañera del Mono Riascos y delincuente eficaz, inteligente y libre  que sabe donde quiere estar. Un personaje menor pero que me ha gustado cada vez que aparece en escena es la madre del Mono, mujer fuerte, solida mujer, madre de un delincuente que gobierna su casa con firmeza y cariño y por último, la institutriz que Dita se trae de una Alemania de postguerra para que eduque a Isolda en las formas europeas de comportamiento y cultura que una niña de alta sociedad ha de recibir, según don Diego, pero la institutriz sufre la influencia del trópico que la persigue sin dejarla vivir.
La novela me ha gustado, comencé con dificultad y me he ido llenando, satisfecho, de este guión novelado que ha ganado el premio. Es una novela a la que le sobran 30 páginas por darle demasiada cuerda a algún personaje estéril pero que seguro que el autor necesitaba para no apartarse de la historia real en que estuvo trabajando tres años, pero su construcción  tiene una ventaja para el lector, son capítulos cortos muchos muy logrados pero todos muy bien escritos.
Cuidado al leerla, tiene tres narradores.
Conozco el castillo de don Diego, hoy es un lugar de eventos donde exposiciones y conferencias te permiten  pasearse por sus salones y ahora pensar donde tocaba el piano Isolda.
Léanla disfrutaran y necesitaran alguna vez el móvil para preguntar alguna palabra que fue nuestra pero son ellos los colombianos los que la utilizan mejor.
Felipe Gallego

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