5 consejos para tomar decisiones más rápidamente

La vida está plagada de situaciones que nos obligan a tomar decisiones sobre lo que queremos y lo que no. Algunas personas se bloquean más fácilmente que otras cuando lo que buscan es la garantía de no equivocarse, no tener conflictos, no dañar a otras personas, o no recibir reproches.


Cuando el bloqueo no permite avanzar en la toma de decisiones, es necesario potenciar algunos trucos o estrategias para no paralizarse.
1. “Pase rápido la pelota”
Esta expresión es muy propia del fútbol, pero puede usarse perfectamente en este caso. Poner un límite al tiempo que se asigna a cada decisión ayuda a arrancar y decidir. Es bastante simple pero útil: cada vez que tome una decisión fije un tiempo. Si es demasiado lento en la toma de decisiones necesita poner un límite. Un margen entre 2 y 5 minutos deberían valer para un gran número de decisiones cotidianas.
2. Piense en blanco y negro (pero sólo esta vez)
Pocas veces las decisiones a las que nos enfrentamos pueden categorizarse en blancas o negras. Casi siempre hay más opciones de las que necesitamos. Hay momentos en los que tenemos más opciones a continuación, que necesitamos. El exceso de alternativas puede abrumar y conducir a la parálisis por el exceso de análisis. Si ha de tomar decisiones no descarte cierto reduccionismo y trate de juzgar la situación términos de bueno/malo, esto simplificará y acelerará el proceso y ayudará a descartar las opciones menos óptimas.
3. Pito, pito…
Como la opción 2, este es un consejo para romper la dinámica de bloqueo. Si todas las opciones parecen tener más o menos el mismo valor, recurra al azar. Cualquier método que le ayude a decantarse por una opción y a comprometerse con ella ayudará a avanzar.
En el caso concreto de tener varias tareas pendientes y no saber por cual empezar, el azar puede ser también de gran ayuda. Puede usar el “pito, pito gorgorito” a escribir en papeles las tareas para que posteriormente se sorteen las tareas. De hecho no estaría mal que en otro montoncito se pongan papeles con recompesas que se pueden conseguir después de acabar cada tarea pendiente.  Todo con tal de potenciar cambios y acciones que hagan más fácil el arrancar y salir del bloqueo.
4. Céntrese en el presente
Cuanto más nos centramos en lo que puede acabar pasando y menos nos centramos en el presente y sus consecuencias actuales, mayor será la angustia. Es sencillo ver múltiples escenarios y querer buscarles soluciones a todos ellos, en cualquier caso el exceso de opciones puede ser abrumador. Sin caer en la simplificación excesiva desatender algo el futuro centrar el esfuerzo a resolver el siguiente paso hace la vida más fácil.
5. Conviva con la posibilidad del fracaso
Probablemente el mayor temor para las personas que tardan en decidir, es que nuestras decisiones no den los frutos deseados. Lo normal es iniciar un proceso de análisis obsesivo que tenga en cuenta todos los aspectos implicados en la decisión.
Un miedo al fracaso significa que algo o alguien tomará la decisión por usted, ¡Una pena!

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Fernando Azor

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Fernando Azor - Psicología

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