Fernando Azor (31)

Los hijos, tras el divorcio necesitan tener el permiso para amar y ser amados por ambos padres. Aunque cada niño reacciona al divorcio de los padres de una manera única, los psicólogos aconsejamos a los padres que detecten algunos signos de malestar emocional como son: cambios bruscos en la personalidad, cambios de actitud del niño activo hacia el retraimiento o hacia la agresividad, y en general cuando los niños muestran conductas regresivas dentro del proceso de evolución normal dentro de su desarrollo (hacerse pis, volver a chuparse el dedo, o volver a reclamar el peluche con el que dormía, entre otras conductas).

“Odio que me compadezcan, odio producir compasión en los demás”. Estas son frases que a menudo escucho en mi consulta. Cuando nos ocurre algo impactante y negativo, y la gente de nuestro entorno se entera, puede generar en ellos sorpresa, vergüenza, temor…

De vez en cuando me preguntan sobre cómo convencer a alguien para que vaya al psicólogo. Se encuentran bloqueados porque ven a algún familiar o amigo mal, pero éste rechaza una ayuda profesional. Normalmente suelen existir algunas objeciones o dudas que hace que se retrase o evite la ayuda de un psicólogo. Las razones principales con las que me encuentro son:

El pensamiento positivo

La psicología positiva, es aquella que hace hincapié en el bienestar emocional, en potenciar aquellas cualidades de la persona que generen seguridad, en el pensamiento positivo y la fortaleza interior. La psicología ha hecho muchos avances y ha centrado gran parte de sus esfuerzos en el estudio de los malestares y las patologías psicológicas como la ansiedad, la depresión, el descontrol de los impulsos o las obsesiones. La psicología positiva, hace hincapié en el pensamiento positivo, en la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, la felicidad y la resiliencia.

Complacer a los demás


Complacer a los demás es un comportamiento que tiene gran éxito socialmente. Una persona complaciente no genera problemas ni conflictos, colabora en las metas grupales, favorece la actitud positiva y hace que las personas quieran estar cerca. Sin embargo también tiene sus pegas y algunos efectos secundarios. Cuando se busca complacer a los demás de manera constante, se tiende a vivir el día a día con ansiedad, sensación de alerta, preocupación. La percepción es la de que todo está bien, que no hay nada malo, sin embargo es frecuente sentir aun así nerviosismo a nivel emocional e incluso físico. La actitud continuada de alerta ante las opiniones de los demás, de la valoración que harán de lo que hacemos, de nuestras negativas u ofrecimientos ante sus necesidades se puede instalar como un automatismo. No hace falta ser conscientes de todo ese proceso, pero los éxitos que se alcanzan por ser así, la inercia de personalidad, los modelos y la educación que hemos tenido, influyen en crear estos hábitos y en sus consecuencias positivas y negativas derivadas.

Miedo a ser feliz

Quizás parezca absurdo, que alguien tenga miedo a ser feliz. En cualquier caso ocurre, no por casualidad y más de lo esperado.

Utilizamos el término egosintónico o egodistónico para describir de qué forma cada persona percibe que está en sintonía o no con sus sentimientos, sus comportamientos, éxitos o fracasos. Decimos que una característica de personalidad, o un síntoma es egosintónico cuando a la persona no le genera malestar significativo su forma de enfrentarse a una determinada situación o problema. Si decimos que es egodistónico, entonces es que lo vive con malestar o incomodidad.

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Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

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