Opinión

Los padres deseamos que nuestros hijos no tengan problemas e intentamos asegurarnos de que son normales y sanos. Buscamos referencias que nos ayuden a determinar si hay algún peligro.

Nos acercamos a las vacaciones de verano. Tanto para los que tenemos la suerte de trabajar como para los que no, se inician fechas en las que se cambian los hábitos de vida del resto del año. Durante los próximos meses los días festivos nos ayudarán a descansar y desconectar de los problemas cotidianos… o no. Obligarse a disfrutar de las vacaciones obligándose a no pensar en los problemas con los jefes, en los conflictos con compañeros, en la posibilidad de cierre de la empresa, en el estar en paro, en los problemas económicos… puede acabar convirtiéndose en una fuente de angustia mayor.

En general cuando un padre habla de castigos, se refiere a algo que ha quitado al hijo: prohibirle salir por la tarde con los amigos, no poder jugar unos dias con la videoconsola... O también algo que le ha impuesto y que aunque el hijo no quería finalmente lo ha tenido que hacer: recoger la habitación, más horas de estudio...

Negociar con uno mismo

Cuando algo nos produce malestar y debemos encontrar y poner en práctica soluciones, no siempre nos apetece dar los pasos necesarios para llevarlas a término.

Personalidad obsesiva

La personalidad está configurada por diferentes maneras de comportarse y de sentir que son estables y propias de cada persona. Anteriormente he escrito sobre otros estilos de personalidad (personalidad histriónica, evitativa, límite…), hoy nos centraremos en la personalidad obsesiva.

La envidia es un sentimiento que nace cuando se desea algo de otro que no se tiene.

Los síntomas depresivos más frecuentes son: la apatía, la desilusión, la dificultad, e incluso la incapacidad para sentir emociones positivas, la falta de energía, llanto constante, pena, aparición de recuerdos negativos del pasado, sentimientos de impotencia, inutilidad y decepción. Son emociones negativas que no son deseables para nadie y que cuando se cronifican y agravan pueden configurar una depresión.

¡Cómo está el patio!

El atractivo de la política (la buena política, se entiende) se basa en valores y principios, en la ética, en el compromiso con los demás, en el trabajo por el bien común, y en cierto modo en ilusionar a los ciudadanos.

Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

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