Fernando Azor (37)

La parentificación es un término que hace referencia a los roles entre padres e hijos. La parentificación puede definirse en pocas palabras como un proceso por medio del cual el niño se convierte en el padre de su padre. Durante el proceso de parentificación, un niño o un chico joven acaba asumiendo una responsabilidad mayor de lo que corresponde a su edad y madurez.

¿Las tareas se posponen con demasiada frecuencia?, ¿Se dice a menudo que ha de hacer cosas pero no las acaba? ¿Se propone tareas, se enfada consigo mismo y se siente culpable porque frecuentemente las retrasa? ¿Cuando pospone una tarea suele tener buenas razones pero se convierte en una constante?, entonces es posible que procrastine.

Junto a la pregunta que formulo en el título habría que añadir, ¿por qué me producen calma las rutinas? ¿Son buenas? ¿Tienen efectos secundarios? ¿Qué beneficios tienen? ¿Por qué cuantos más años cumplimos mayor tendencia tenemos a crear procedimientos que se repiten para resolver nuestras necesidades? Intentemos responder a estas preguntas.

Ante la ruptura de pareja, al “dejador” le corresponde frecuentemente ser el blanco de las iras del dejado. En el caso de que esté firmemente convencido de su decisión, este papel será más llevadero, pero en el caso contrario la ruptura se convertirá en un proceso con más desgaste.

No siempre cuando se llega a la ruptura es de forma conflictiva e inesperada, pero cuando esto ocurre los efectos emocionales tienden a magnificarse.

La vida está plagada de situaciones que nos obligan a tomar decisiones sobre lo que queremos y lo que no. Algunas personas se bloquean más fácilmente que otras cuando lo que buscan es la garantía de no equivocarse, no tener conflictos, no dañar a otras personas, o no recibir reproches.

Negociar con uno mismo

Cuando algo nos produce malestar y debemos encontrar y poner en práctica soluciones, no siempre nos apetece dar los pasos necesarios para llevarlas a término. Pongamos algunos ejemplos cotidianos: “mi jefe espera que acabe de encuadernar hoy un documento, pero lo voy posponiendo para la tarde, porque me aburre la tarea”, “tengo que ir al dentista a que me revise una caries, pero cada semana me digo que lo haré y siempre lo dejo un poco más”, “tengo que ir a prepararme la comida, me digo que voy a ir enseguida, pero como estoy acabando una tarea con el ordenador cada cinco minutos negocio conmigo otros cinco minutos más”; ante una ruptura de pareja: “sé que no tengo que llamar a Pepe. El me pidió tiempo, pero lo echo tanto de menos que le voy a poner un mensaje para saber cómo le va”.

La presión y la exigencia son necesarias para conseguir alcanzar metas, especialmente aquellas que se alargan en el tiempo e inicialmente son poco placenteras. Aún así quedarse corto o pasarse tendrá sus consecuencias. Normalmente la primera será el no alcanzar las metas, y la segunda puede que también pero además se unirá la vivencia de bloqueo y ansiedad intensa.

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Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

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