Resacón navideño o cuesta de enero

El inicio de este año 2014 se debate entre "el resacón navideño" y la "cuesta de enero" propia de estas fechas postnavideñas. Si los ciudadanos ya tenemos bastante con tener la tarjeta bancaria tiritando después de los gastos de la Navidad, la apertura del periódico hace que el corazón se te desboque, y uno vaya de sobresalto en sobresalto.

 

El inicio de este año 2014 se debate entre "el resacón navideño" y la "cuesta de enero" propia de estas fechas postnavideñas. Si los ciudadanos ya tenemos bastante con tener la tarjeta bancaria tiritando después de los gastos de la Navidad, la apertura del periódico hace que el corazón se te desboque, y uno vaya de sobresalto en sobresalto. Y no nos referimos a que una de las potencias mundiales (como son los EEUU) se vea prácticamente paralizada por una tormenta de nieve. Si esto ocurre en los Estados Unidos de América, ¿qué podemos esperar de un fenómeno meteorológico en un país con menos recursos?

Datos del paro

Mira que el año terminó "medianamente", con datos del desempleo que parecen indicar un cambio de tendencia en la destrucción de empleo que ha sido tónica habitual en los últimos años. Las cifras netas dicen que a finales de año se crearon más puestos de trabajo de los que se destruyeron. Los más optimistas (y los medios de comunicación más a la derecha) se han apresurado a defender que "ya se ve la luz al fondo del túnel" y que "2014 es el año de la recuperación económica". Mientras tanto, los "marhuendas" de turno han interpretado que las medidas económicas del gobierno Rajoy (empezando por la reforma laboral y terminando por la confianza que está dando España a los mercados internacionales) hayan hecho que la prima de riesgo haya descabalgado del caballo desbocado sobre el que parecía moverse y que la economía española se encamine hacia un mejor estado. Por desgracia, ni con todas las botellas de alcohol que incluían las cestas de Navidad del pasado (esas que ya no regalan los empresarios a sus empleados) se podría tener una visión más optimista sobre el futuro. A buen seguro se crearán puestos de trabajo pero estos están marcados por la temporalidad y la precariedad.

Infanta imputada

Eso sí, para precaria la situación en la que queda la Infanta Cristina tras su imputación por blanqueo y delito fiscal tras varios meses de tiras y aflojas por parte de jueces, Fiscalía Anticorrupción, abogados, traslados a Suiza, fotos, e informaciones varias de las partes implicadas. Mientras tanto, la ciudadanía asistiendo

Si lo que está viviendo la Infanta podría entrar en la expresión "cuesta de enero", lo del Rey Juan Carlos podría tirar a "resacón navideño". No nos vamos a poner aquí a pedir abdicaciones, como han hecho algunos medios, algunos políticos y algunos ciudadanos, pero si conviene recordar que tiene 75 años y en los últimos meses ha estado más "en el taller" (como él mismo bromea) que en la calle.

Si en los últimos meses hemos visto abdicar a un par de regentes europeos para dar paso a gente más joven, e incluso a un Papa (algo que muchos no nos habríamos imaginado), ¿por qué no en España? Bien es cierto que en esta decisión haya algo de estrategia: a ningún padre le gustaría encomendar un trabajo a su hijo sabiendo que la situación económica y social no está para tirar cohetes, y esto genera un estado de opinión contrario a su cometido y a su imagen. Sin embargo, tampoco se puede estar demorando mucho esta situación.

A nivel local

Menos mal que de vez en cuanto salta algún político cuya actitud nos ofrece la posibilidad de reconciliarnos con este colectivo con tan mala imagen: el tricantino Valentín Panojo (responsable de Deportes, Calidad y Sociedad de la Información) ha vuelto al trabajo tras cumplir con una baja por paternidad solicitada. Además de cuidar a su bebé, el joven ha dado ejemplo. Aunque, tal y como se está poniendo el mundo laboral (con recortes de derechos laborales conseguidos a base de mucho luchar durante años), posiblemente el colectivo de los políticos y políticas sea uno de los pocos que se puede permitir tener hijos sin ver peligrar su trabajo.

                                                                Boletín tricantino

 

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