Pese a la crisis, la vida sigue

 

Enero de 2014 estará marcado en el calendario de la ciudadanía responsable y concienciada como el mes en que los vecinos del barrio de Gamonal (Burgos) pararon los pies a un Ayuntamiento que estaba dispuesto a impulsar un proyecto urbanístico que los vecinos consideraban escasamente interesante para su día a día.

 

 

Enero de 2014 estará marcado en el calendario de la ciudadanía responsable y concienciada como el mes en que los vecinos del barrio de Gamonal (Burgos) pararon los pies a un Ayuntamiento que estaba dispuesto a impulsar un proyecto urbanístico que los vecinos consideraban escasamente interesante para su día a día. Una victoria conseguida gracias a que los vecinos salieron a la calle, se manifestaron, pero sobre todo salieron de su "zona de confort" (el cuarto de estar, el bar o el corrillo donde se escuchan los primeros cabreos, las quejas y la indignación) para hacer ver a los políticos que se examinan todos los días, y no cada cuatro años, y que el resultado de unas elecciones no son un cheque en blanco para hacer lo que se desea.

Victoria que da oxígeno

En este sentido, la victoria ha dado oxígeno a las miles de personas que en pueblos, barrios, movimientos vecinales y sociales luchan por una democracia más real, por unos servicios públicos de calidad, por una vuelta a la ilusión de que los ciudadanos no son sólo testigos mudos de las acciones de sus gobernantes sino que tienen derecho a comunicarse

Por cuestiones del destino, Gamonal ha coincidido en el tiempo con otra victoria de la ciudadanía: aquella que se vistió de verde en apoyo a la Sanidad Pública y que se encontró en enero con que el Tribunal Superior de Justicia daba la razón a aquellos que habían denunciado que los usuarios de hospitales y centros de salud, por un lado, y el personal sanitario por otro podrían sufrir perjuicios irreparables de continuarse con el proceso de privatización de la gestión de los hospitales impulsado por el PP. Sanitarios y ciudadanos, agrupados o no, reconocen que es sólo una primera victoria y que el PP seguirá intentando convertir un derecho universal, como es el acceso a unos servicios sanitarios gratuitos y de calidad, en un privilegio para los que tienen una cuenta bancaria abultada. Dicen que los populares buscarán nuevas formas de privatizar los servicios, de desalentar a los profesionales, o de liar a los usuarios, ávidos de una solución rápida a sus problemas de salud, con propuestas de concertar tratamientos con la empresa privada para aliviar las listas de espera. Por el momento han conseguido que los inmigrantes sin papeles hayan dejado de ir a los centros de salud y que una entidad solidaria como Cruz Roja haya cedido a un juego en el que los perdedores han sido los profesionales que se ocupaban de los Centros de Transfusión de Sangre.

Una convención para levantar el ánimo

Días después de estos sucesos, la Convención Nacional del PP en Valladolid levantó los ánimos de los afiliados (con cierto apuro ante las malas encuestas) con un Rajoy que basó su discurso en datos económicos, que se interpretan como los del inicio de la salida de la recesión, y una pose de enfado contra el jefe de la oposición, al que mandó callar por formar parte de la "herencia recibida" que ha obligado a hacer recortes y subidas de impuestos. Unos impuestos (según dicen algunas fuentes, más de 250.000 millones de euros) que han sido utilizados para pagar la factura de un banco malo que ha tenido que deglutir millones de metros cuadrados de viviendas promovidas por bancos y cajas de ahorro; eso sí, sin inquilinos por no poder pagar la hipoteca o el alquiler al haberse quedado sin empleo.

Los políticos no aprenden

Con estos mimbres, los políticos locales han ido a su rollo. Ahí tienen al alcalde tricantino que se fotografió en una farmacia con el consejero de Sanidad, Fernández Lasquetty, unos días antes de la dimisión de este a raíz del fallo judicial contra la externalización de hospitales. Al primer edil le pasó algo similar con Arturo Fernández, el jefe de los empresarios madrileños, unos días antes de que la prensa destapara su forma de pagar a sus empleados.

A nivel local, y frente al concejal popular de Hacienda Javier Juárez subiendo posiciones en la lista de "alcaldables" (su aparición en fotos institucionales dice mucho), otro edil popular Valentín Panojo ha tenido una de sus peores semanas al tener que salir al paso de las denuncias (unas veladas, otras no tanto) de clubes deportivos locales que le exigen que deje de subvencionar a empresas deportivas de fuera y que apoye más a aquellos que promueven un deporte de base entre los jóvenes.

                                                                Boletín tricantino

 

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Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

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