Recta final antes de elecciones, obras por doquier

Transcurridas las fiestas navideñas, los ciudadanos volvemos a la normalidad con los bolsillos un poco más vacíos y las vista puesta en un año clave en el que se deciden a los gobernantes locales y regionales.

 

Transcurridas las fiestas navideñas, los ciudadanos volvemos a la normalidad con los bolsillos un poco más vacíos y las vista puesta en un año clave en el que se deciden a los gobernantes locales y regionales. En este principio de año, han destacado los datos de desempleo del último mes del año (medio centenar de tricantinos dejaron las listas del paro en diciembre de 2014, lo que supone un descenso del 2,43%, aunque el número de desempleados se sitúa en 2.011 personas) que se pueden ver como el inicio de la recuperación económica. Aunque nos alegremos por esta noticia (aún intuyendo que la creación de estos empleos han dependido de la contratación extraordinaria llevada a cabo por ayuntamientos con subvenciones públicas, y que por otro lado no sea un empleo duradero), al mismo tiempo los ciudadanos sabemos (debido a que así lo sufrimos) que las condiciones laborales de la mayoría de trabajadores han empeorado en estos tiempos por las congelaciones salariales, el aumento de los impuestos y de las comisiones de los bancos, el encarecimiento de la cesta de la compra, y los recortes de todo tipo.

Empobrecimiento de la clase media

Todas estas situaciones, generadas por las políticas de austeridad, el neoliberalismo, y una política pública tendente a favorecer a las grandes corporaciones frente a la ciudadanía, ha provocado el empobrecimiento de la clase media, una de las razones por las que la salida de la crisis económica será más lenta y más costosa. La clase media, con sus impuestos y su consumo, es el motor de la sociedad y ha sostenido, por ejemplo, al comercio tradicional que por otro lado depende del nivel adquisitivo de las familias. La última campaña de Navidad parece haber sido más positiva para los grandes centros comerciales mientras el comercio de barrio sigue subsistiendo. Frente a los mensajes que intentan transmitir optimismo en el futuro, los políticos y los empresarios deberían ponerse manos a la obra para dar verdaderas razones para tener este optimismo tanto a la clase media, trabajadores autónomos como comerciantes.

El problema del mensaje de los políticos es que ya no tiene credibilidad debido no sólo a las otras informaciones que les rodean (casos de corrupción, principalmente) sino también a la constatación de su gestión errática. Plantean proyectos, y hablan de que lo hacen para beneficio de la comunidad, pero sin contar con ésta. Un ejemplo a nivel municipal está en el sector Pueblos que vive su remodelación más importante desde su creación en los años ochenta. Sin embargo esta se ha hecho sin preguntar a los vecinos y a los comerciantes que pueden perfectamente tener deseos de decir cómo quieren que sea su barrio. Además de mejorar iluminación y canalizaciones, y sustituir pavimentos, también se han llevado por delante los espacios estanciales (una especie de plazas con bancos) que tenía el sector donde los vecinos podían reunirse para hablar. Se han perdido decenas de metros cuadrados de zonas de esparcimiento vecinal, por no hablar del arboricidio cometido. Es dudoso que todo este impedimento a la vida vecinal vaya a beneficiar a los comerciantes, puesto que la calle no será agradable para el ciudadano de a pie que terminará yéndose a los grandes centros comerciales, que esos si que tienen zonas estanciales.

Obras por doquier

De cualquier manera, los políticos locales apuran los últimos cinco meses antes de las elecciones municipales de mayo con un despliegue de obras y mensajes positivos (en el caso del gobierno): en Tres Cantos, tras la paralización de obras por las fiestas navideñas, vuelven los operarios al sector Pueblos, y también llegan al sector Oficios. Los próximos meses serán los de las inauguraciones y las promesas.

                                                                Boletín tricantino

 

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Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

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