Sentando las bases de la gobernabilidad

El 24 de mayo, los tricantinos decidieron romper la mayoría absoluta que ha gozado el Partido Popular durante ocho años, y cuya actitud tantos titulares ha provocado en medios de comunicación. En primer lugar ha estado la escasa capacidad para reconocer los errores cometidos, desde la subida de sueldos que se adjudicó el alcalde José Folgado al principio de la anterior legislatura a la nefasta gestión de la piscina cubierta de Islas cuya empresa privada adjudicataria dejó un importante agujero económico que tuvo que cubrir el consistorio.

Tampoco se le dió bien al anterior gobierno (estuviera dirigido por Folgado como por Moreno) tender puentes a la oposición, que vió como prácticamente cualquier propuesta por parte del PSOE, IU o UPyD se encontraba con el muro infranqueable del PP.
 
Algo similar le ocurrió al gobierno local con los vecinos que planteaban algún tipo de pregunta, duda o criticaban abiertamente algún aspecto de la gestión popular. Los escasos asistentes a unos plenos matutinos han sido testigos de las espantadas (verbales y físicas) de los gobernantes cuando han sido preguntados por la deuda del consistorio por la sentencia del Tagarral, por la promoción municipal de mil viviendas para jóvenes, por los gastos superfluos o por la contratación de numerosos cargos de confianza en un municipio que se verá obligado a partir de 2015 a pagar un abultado crédito económico solicitado hace unos años para pagar otras deudas anteriores.

Un jarro de agua fría

Sin embargo, los resultados electorales de las últimas elecciones municipal han supuesto un jarro de agua fría para quienes han pensado que una mayoría absoluta es un cheque en blanco. La reducción de ediles del PP de 13 a 9 es una demostración. En general el PP ha visto reducido el número de ediles con los que contará en la legislatura ya iniciada, debido al voto de castigo a Rajoy y sus políticas de recortes, pero también la gestión del PP local ha provocado una pérdida de votos importante.

Sin embargo, el 13 de junio se ha abierto una nueva etapa en el devenir político de Tres Cantos que obligará al PP a cambiar su actitud, a sentarse a negociar con otros partidos y a fomentar el diálogo.

Pacto en aras de la gobernabilidad

El pacto firmado entre PP y Ciudadanos firmado unas horas antes del pleno de investidura en aras de la "gobernabilidad de la ciudad" ha sido explicado como un gesto de generosidad del equipo capitaneado por Aruca Gómez con la lista electoral más votada (el PP) pero también para incitar a que haya más diálogo entre los partidos políticos. Según las palabras de su dirigente, haber firmado un acuerdo para entrar en el gobierno habría creado otra mayoría absoluta que habría dado al traste con la intención de Ciudadanos de fomentar el diálogo entre partes para crear una ciudad entre todos.

Sin embargo, el "acuerdo para la gobernabilidad" también han generado algunas suspicacias: ¿Es un pacto para dar tiempo a que pasen las elecciones generales, y así Ciudadanos pueda decidir si entrar en el gobierno? ¿por qué no se aludió al mismo en la sesión de investidura, por parte de los firmantes, y sin embargo se anunció a bombo y platillo por parte del PP después del citado pleno?

Olvidar rencillas del pasado

De cualquier manera, el pacto ha obligado a ambas partes a olvidar viejas rencillas. Gómez y Díaz Guerra (los dos ediles que ha conseguido la formación en el consistorio) ya formaron parte de gobiernos del PP en el pasado, del que salieron en no muy buena relación con sus excompañeros de partido. Más tarde, crearon APTC, con el que consiguieron un edil que en la oposición sufrió en propias carnes el rodillo "popular". El pleno de investidura del 13 de junio mostró que cuando hay un gobierno en peligro y unos cuantos cargos de confianza en juego hay menos problemas para curar las viejas heridas del pasado.

Ahora solo queda ver en qué se van a traducir las 53 medidas acordadas entre PP y Ciudadanos, y hasta dónde van a llegar las declaraciones de intenciones del PP de fomentar el diálogo con el resto de fuerzas políticas y con la ciudadanía. Así de primeras, en el pleno se pudo ver a representantes de mareas reivindicativas ciudadanas, movimientos de apoyo a los más necesitados y en favor de hacer una reforma constituyente para hacer la Constitución más democrática y participativa, pasando de manifestarse en la plaza a convertirse en nuestros representantes políticos.

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Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

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