Miedos de los padres, ¿Es mi hijo normal?

Los padres deseamos que nuestros hijos no tengan problemas e intentamos asegurarnos de que son normales y sanos. Buscamos referencias que nos ayuden a determinar si hay algún peligro.

 

Los padres deseamos que nuestros hijos no tengan problemas e intentamos asegurarnos de que son normales y sanos. Buscamos referencias que nos ayuden a determinar si hay algún peligro. Si su inteligencia, su comportamiento, su desarrollo emocional y su desarrollo físico no enmascaran ninguna dificultad. Realmente es lógico hacerlo. El problema es que si nos centramos en analizar cada comportamiento, es fácil instalarnos en la duda y empezar a percibir amenazas ante conductas que no entrañan ningún peligro. Hagamos un pequeño repaso a situaciones y reacciones de los niños que frecuentemente generan malestar en los padres:

  1. El niño se enfada constantemente al recibir límites por parte de los padres. El temor principal aquí es ¿mi hijo es un rebelde y conflictivo?
  2. La vergüenza le impide al niño saludar o incluso mirar a la cara a los familiares. Este tipo de reacciones generan el miedo a que el hijo no sea capaz de enfrentarse solo a las cosas, a veces incluso el miedo de que haya un problema neurológico detrás.
  3. “Otros niños ya han desarrollado habilidades y el mío todavía no”: control de esfínteres, capacidad para identificar letras y números, para comenzar a leer…
  4. La capacidad para integrarse en un grupo de niños de similar edad. Despierta la preocupación sobre cómo se adaptará a la sociedad, si se reirán de él…
  5. ¿Come mucho para su edad? ¿Está gordo? Es posible que un niño tenga sobrepeso, el problema en estos casos es que la impaciencia porque adelgace haga que el niño se angustie agravando el problema, o lo contrario que no se ponga ninguna medida y se potencie en exceso el descontrol en las cantidades de alimentos.
  6. ¿Tiene los mismos miedos que otros niños?, o por el contrario ¿se asusta con más facilidad?. La pregunta que tienden a hacerse los padres es: ¿mi hijo será más débil? ¿debo reprenderlo para que reaccione y se enfrente a sus miedos?

Un hijo es durante una larga etapa de su desarrollo dependiente de las atenciones y cuidados de sus padres. Éstos pueden sentirse obligados a detectar y adelantarse a todos los peligros posibles, especialmente durante ese periodo. Dependiendo de la necesidad de control, y de los miedos de los padres, habrá mayor o menor tendencia a buscar indicadores de peligro en el desarrollo del niño.

Conclusión:

No hay que desatender los síntomas de malestar, las dificultades o miedos que tienen nuestros hijos, pero es importante no buscar cambios inmediatos. Los niños están creciendo y evolucionando constantemente y por esa razón a menudo se resuelven por sí solos muchos de los bloqueos o problemas. El desarrollo de cada niño va a ritmo diferente. No obstante si la duda persiste consulte con un profesional de la salud mental. Consulte a un psicólogo clínico, él podrá evaluar la sintomatología.

 

Compartir este artículo

Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

Edición Impresa Actual