Movilidad y mujer

Tres Cantos, 2 de septiembre de 2019.- Durante este mes de septiembre, vamos a comenzar a construir lo que, esperemos, sea el plan de movilidad para Tres Cantos. Será más lento de lo que el alcalde pretende, porque para desarrollar políticas públicas que se ajusten a las necesidades de la ciudadanía hay que contar con un estudio de la situación que contenga los datos lo más completos y actualizados posible. Y en nuestro caso, los últimos que conocemos son de hace 10 años. Por lo tanto, antes que la foto anunciándolo a bombo y platillo, es imprescindible saber de dónde partimos.

Pero desde esta columna quiero proyectar el foco en la importancia que le debemos de otorgar a la mujer en la planificación de la movilidad y de la propia ciudad. Cambia el mundo, debe cambiar la movilidad, hay que dar una visión global. En pleno siglo de las reivindicaciones sobre los derechos de las mujeres, su masiva incorporación al mercado laboral y todo el debate de trasfondo sobre la conciliación familiar, nos obliga a que todos los asuntos de carácter público y urbano, deban tener en cuenta la perspectiva de género para el estudio y puesta en marcha de propuestas municipales.

Así pues es una obligación que el futuro plan de movilidad para Tres Cantos tenga en cuenta las opiniones de cómo utilizan el espacio público y cómo se mueven en él las mujeres, como base para desarrollar un plan sostenible y adaptado al tiempo en el que vivimos. Precisamente las mujeres han ocupado mejor el espacio urbano. Podemos encontrar singularidades si vemos los datos, por ejemplo, se encuentran diferencias en la comparación del uso de los servicios de transporte publico, siendo en un 70% las mujeres quienes los usan en la Comunidad de Madrid, según los últimos registros del Consorcio Regional de Transportes. Sin entrar a analizar las causas de este dato, las consecuencias son claras, hay una mayor racionalidad en el uso frente al transporte privado por parte de las mujeres. 

Por otro lado, nos encontramos con las problemáticas específicas que tienen las mujeres en relación al uso del espacio público y la movilidad en él. Las dificultades para la conciliación, las diferentes condiciones laborales, tener que hacerse cargo del transporte privado hacia los centros educativos, la conflictividad de la violencia de género y las agresiones sexuales en un entorno urbano no estudiado para la seguridad específicamente, también tienen que ver con la movilidad y la ordenación urbana. Por lo tanto, debe dar la movilidad soluciones a diferentes problemas sociales entre los cuales también está la desigualdad de género.  

En definitiva, frente a las políticas universales de movilidad que no recogen las necesidades especificas de la mitad de la población, resulta inaplazable el desarrollo de una planificación desde la perspectiva de género de forma transversal.

 

  Vicente López Portavoz  Grupo Municipal Socialista de Tres Cantos

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