LA NECESARIA ESTABILIDAD INSTITUCIONAL

La Administración Pública de nuestro país tiene como objetivo esencial ser el órgano de gobierno y gestión de los intereses públicos bajo los principios que la Constitución establece: eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho.

De un modo u otro, la pluralidad de administraciones públicas, dotadas todas ellas de competencias y recursos que son propios, deben entenderse para conseguir la mejor gestión posible del interés general de manera leal y respetuosa.

Es evidente que los partidos políticos que concurrimos a las elecciones tenemos modos y maneras diferentes de entender cuál es el camino más adecuado para conseguir ese objetivo. El sistema democrático se encarga de repartir representatividad a esos modelos como parte del sistema de control con el que se pone límite al inmenso poder del Estado.

Las corporaciones locales somos, en ese sentido, la Administración más cercana y más próxima, la que entiende mejor que ninguna otra las necesidades de los vecinos en el entorno territorial donde pasa la mayor parte de su vida en compañía de su familia y amigos. Pero, al mismo tiempo, el régimen de competencias provoca que gran parte de las decisiones no dependan directamente de lo que se determine en los ayuntamientos.

Muy pronto Tres Cantos pasará a formar parte de ese pequeño ramillete de ciudades con más de 50.000 habitantes. Hemos ido creciendo de manera sostenida en población, tejido empresarial y comercial, en infraestructuras urbanas, culturales, deportivas y educativas. Lo hemos ido haciendo creando una identidad propia surgida de la diversidad de personas que han elegido a la ciudad como sede de su proyecto vital. Es una ciudad segura, dinámica y atractiva para proyectos empresariales y personales. En definitiva, es un espacio vital que no se detiene, que se levanta cada día con el propósito de ser mejor.

Estoy seguro de que ésta es una percepción que comparto con la mayor parte de la sociedad tricantina que se caracteriza por ser comprometida, exigente y participativa. Por ello, en un entorno de sociedad cada vez más globalizada e interdependiente, las consecuencias de la parálisis institucional tienen una repercusión excepcional.

Concurrí a las elecciones con un programa electoral que depende en gran medida del trabajo coordinado con la Comunidad de Madrid y con la Administración General del Estado.

El equipo de Gobierno que presido ya ha realizado los primeros contactos institucionales para poner en conocimiento de cada una de esas administraciones las necesidades prioritarias y de futuro de nuestra ciudad en materia de movilidad, de vivienda, educativas, de transformación urbana, sanitarias, medioambientales, etc.

Más allá de las diferencias políticas de los gestores de la Administración Pública la sociedad tiene derecho a la estabilidad como principio de convivencia. Todo tiempo de parálisis afecta negativamente a los proyectos de futuro, complica la gestión diaria de los recursos y genera incertidumbre tanto en el mercado como en las personas.

Afortunadamente, la Administración regional ha comenzado a caminar en una nueva legislatura que exigirá esfuerzos de entendimiento y mucho diálogo. Es preciso ahora que, cuanto antes, se constituya un Gobierno de la Nación con el fin de que se puedan abordar los grandes proyectos de transformación de toda la sociedad y, específicamente, de Tres Cantos.

Es cierto que la fortaleza de nuestro sistema permite que el sistema funcione mientras se resuelven las diferencias políticas. No es menos cierto que la estabilidad es una condición esencial para que las sociedades avancen y para que se asegure un marco de convivencia respetuosa con los derechos y las libertades.

Cien días después del inicio del nuevo mandado, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Tres Cantos ha puesto de manifiesto que, desde su autonomía de gestión, no se va a detener en la tarea de defender los intereses de los vecinos y de cumplir los compromisos con los que recibió el encargo de gobernar en beneficio del interés general.

Jesus Moreno

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