Lunes 19 Noviembre 2018

En el campo de batalla

  • Miércoles, 17 Octubre 2018 10:24
  • Escrito por  Araceli Gómez Portavoz de Cs Tres Cantos

Ahí es donde se sienten y actúan muchas personas que se dedican a la política y de ahí los resultados. Perder el sentido de servicio a tus ciudadanos, la responsabilidad de evaluar y proponer para mejorar y el tener un propósito generoso para tu ciudad, queda para algunos en un, como mucho, segundo plano.

Si no estás en primera línea de “batalla” es difícil que presencies y descubras las estrategias interesadas que tienen muchos de los que han perdido la perspectiva inicial de utilidad y que están cómodos en su “trinchera” esperando, en unos casos carnaza para su crítica y en otro, medallas de otro que colgarse.

La responsabilidad de gobernar debe pasar por entender que lo que nos hace diferente, son las visiones del mundo que tenemos y que para gobernar para la mayoría, no queda otra que desde la empatía ponerse en lugar de otros y enriquecer nuestra visión con otras perspectivas. Los valores y la experiencia de cada uno son lo que dan forma a nuestra visión, cuestión que la hacen a veces cambiante a medida que se amplía nuestra mirada.

Por lo tanto, no podemos quedarnos en “quién” propone y denostarlo o ensalzarlo por el mero hecho del proponente sino que el “qué” o el “cómo” debe ser debatido desde las distintas ópticas y refrendado por experiencias y datos. En nuestro “campo de batalla” los plenos, llegamos al absurdo de que, a pesar de que los partidos, tienen posiciones inamovibles preconcebidas basadas en el quien, dediquemos horas al qué con argumentos que ni siquiera sostienen sus partidos en otros niveles.

La política así concebida concluye que, como en las guerras, solo puede vencer uno y para ello no hay que escatimar esfuerzos. La cuestión es que,a pesar de saber que legalmente no es posible o que la demagogia que usan impide cualquier búsqueda de otra solución, las huestes de cada uno se queden tranquilas con el derramamiento de “sangre” de cualquiera de los otros, aunque su propuesta pudiese ser una fantástica opción o mejorar la vida de alguien.

Aunque lo que se quieraatacar sea el partido y quedarse con el botín, “el gobierno”, no dudarán en agredir en lo personal, en lo que duela y produzca la debilidad y vulnerabilidad del contrario. “En la guerra todo vale”.
No saben lo liberador que es comprobar que cuando uno se va a su casa, ya no importa nada y es el siguiente enemigo el que hay que batir, “por lo civil, por lo penal o en lo personal”. Con este escenario muy clara tiene que ser la vocación.

Mientras la política sea la guerra y cualquier mesa de supuesta negociación, un campo de batalla, todos los valientes irán “muriendo” los primeros mientras que “ganarán” los que se esconden tras ellos y juegan a la confusión, los que queden producto de esta sinrazón seguirán dirigiendo nuestros designios, como hasta ahora.

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