Martes 16 Octubre 2018

SANIDAD PÚBLICA. UN TESORO INFRAVALORADO

  • Martes, 29 Mayo 2018 16:08
  • Escrito por  José Luis Rodríguez Eyre

Hace unos meses fui invitado a dar una charla en la Universidad Popular “Carmen de Michelena” de Tres Cantos sobre la gestión privada de los Sistemas de Salud y si es mas eficiente.

Mi osadía al intentar resumir en una hora algo tan complejo y multidisciplinar, no me ha convencido a mi mismo, pues creo que no he sido capaz de transmitir todos los conceptos que engarzan este Sistema, tan complejo como cualquier sistema de un organismo vivo; pues al fin y al cabo el Sistema Sanitario es un Sistema vivo y mudable, por tanto a lo largo del tiempo.

Así que he aceptado la benevolente invitación del Boletín Tricantino para desarrollar mas sistemáticamente las conceptos que expuse ese día. Por ello le doy las gracias.

Comenzaré recordando a los lectores que la Sanidad Púbica es una conquista social europea del siglo XIX. Conquista con sangre de nuestros antepasados.

Hoy es muy difícil imaginar como vivían nuestros abuelos, y mas difícil explicarse como sobrevivían sin medios materiales y sin conocimientos. La enfermedad ha preocupado al ser humano desde siempre, y lo ha intentado resolver en cada época del mejor modo que podía. Para ello pagaban a médicos. El que podía.

La revolución industrial europea, con el consiguiente movimiento de personas hacia los núcleos industriales generó un cambio en el enfoque de la salud y su perdida, la enfermedad. Aparece así la percepción de que la salud es un problema colectivo, no personal.

Y si hasta ese momento la inmensa mayoría de la población europea que era pobre, era atendida en centros de caridad financiados por la Iglesia o los Monarcas. Hay que hacer la salvedad que la perdida de la salud asociada a los ejércitos era atendida, en hospitales militares, y que las invalideces eran compensadas con mayor o menor retraso con prebendas de diverso orden.

Esta nueva visión de la enfermedad mueve a la clase trabajadora ha reclamar una protección. Reclamación que con otras causó miles de muertos en los países mas industrializados, principalmente, en Francia, Alemania e Inglaterra.

Esta explosión social es nueva, llamativa y hasta alarmante para las élites gobernantes.

Es bueno recordar que en 1793 en la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” solo se refiere en su articulo 21 que: “Los socorros públicos son una deuda sagrada. La sociedad debe la subsistencia a los ciudadanos desafortunados, bien sea procurándoles trabajo, o bien asegurándoles los medios de existencia a los que no están en condiciones de trabajar”. No pensaron en la salud del ciudadano.
A finales del siglo XIX el mariscal Bismark ante el temor del crecimiento del ideario socialista que remueve todo el espacio centro europeo y con la reunificación Alemana cogida con alfileres se aviene a crear un sistema de seguro. Y así se crea el primer sistema de seguro estatal de enfermedad, de modo que el Káiser Guillermo I afirma ante el parlamento de Alemania, unificada tan solo diez años después de la guerra franco-prusiana de Napoleón III: “Quienes están incapacitados para el trabajo, por edad o por invalidez, exigen, con fundamento, que el Estado les cuide”.

A partir de ese momento, van surgiendo en los diversos países europeos sistemas de aseguramiento frente a la enfermedad, la vejez, etc. Todos ellos tienen en común el que sólo tratan de cubrir os gastos derivados de la enfermedad o la invalidez, pero no se ocupan de la organización de un sistema asistencial, ni muchos menos de la promoción de la salud o la prevención de las enfermedades.

Este modelo es básicamente el que tenemos en España financiado por las empresas y los trabajadores, hasta que en 1986 se generaliza a todos los ciudadanos y se completa con aportaciones de los Impuestos estatales a modo del National Health Service ingles que se estableció en 1948.

En ese mismo año 1948 las Naciones Unidas promulgó su Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo artículo 25 reza:

“1.- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y, en especial, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros, en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2.- La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niño, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social”

Desde mediados del siglo XX, la situación del cumplimiento del derecho a la protección de la salud ha sido muy diversa en los diferentes paises del mundo.

La gestión es cien por cien pública en los países del este europeo, donde se pusieron en marcha verdaderos Servicios Nacionales de Salud, donde el Estado organizaba, financiaba y controlaba la asistencia en todas sus facetas

El que podríamos llamar “Sistema Bismark” que rige en la Europa Occidental, implica, en términos generales, mantener la Medicina como una profesión liberal, en la que los médicos cobran unos honorarios, aunque el Estado sea el que, en último término, financie la asistencia, independientemente de que establezca determinados controles sobre el ejercicio de la profesión y sus honorarios así como sobre el funcionamiento de las instituciones sanitarias, sean éstas de titularidad pública o privada. Con este sistema, los médicos, al igual que lo venían siendo históricamente desde tiempo inmemorial, funcionan como “empresarios autónomos” que “venden” unos servicios, con la finalidad última de obtener unos beneficios económicos. Aunque esto parezca heterodoxo y provocador afirmarlo, viven del “negocio” de la Sanidad.
Unos pocos países como el Reino Unido y Países Nórdicos, principalmente, adoptan el esquema del Servicio Nacional de Salud. Con ambos esquemas, se asegura la cobertura universal.

Quedan algunos países, como Suiza, donde el aseguramiento es casi exclusivamente privado, o al menos no estatal, ha venido siendo la norma.

En resumen, al menos sobre el papel, la protección de la salud y la asistencia sanitaria son derechos del ciudadano, también en España. Pero de hecho, hay dos concepciones, a nivel mundial, de la salud y la sanidad: a) Como derecho ciudadano, lo que implica un servicio público, naturalmente, sin ánimo de lucro, para proporcionar lo que el ciudadano necesita, b) Como una parte más del mercado, por tanto con ánimo de lucro para, estimulando la competencia y utilizando la oportuna propaganda, “vender” al consumidor lo que demande.


Hasta aquí una presentación somera de que es la Seguridad Social.
Seguiré desarrollando el tema, sus costes, eficacia, lastres, quejas, mejoras etc.

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