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Máxima igualdad en el partido de ida entre locales Jabatos contra Bisons

El día llegó. Una vez más los Jabatos teníamos una cita con la historia y, como de costumbre, no quisimos llegar tarde. Poco antes de las 16:00 horas del sábado saltábamos al campo. Un total de 25 valientes Jabatos, flanqueados por el genial cuerpo de cheerleaders Flexara y jaleados desde la grada por más de 130 locos (¡bendita locura!) que quisieron poblar las gradas del estadio tricantino para darnos todo su apoyo en este momento tan grande de nuestra historia. Al otro lado del campo esperaban los Cantabria Bisons. Un señor equipo de esos que milita en la Serie C más por motivos económicos que por calidad y nivel, uno de esos desafíos difíciles que nos motivan y nos llevan a dar nuestra mejor versión. Y, dejando la modestia aparte, podemos decir que así fue, prácticamente desde el kick off inicial.

Patean Bisons y un buen retorno de Lenin #33 nos regaló una posición de campo inmejorable. Las patas de Martín #23 nos aproximan a la end zone poco a poco, ante la impotencia de la defensa cántabra, que no eran capaces de pararle sin que avanzara al menos cuatro o cinco yardas. Junto a él, Bonati #18 siguió demostrando su gran momento de forma conectando buenos pases para completar primeros downs cuando era necesario. Precisamente fue de manos de Bonati como llegó el primer touch down de la eliminatoria. Suave #13 arranca en ruta, gira en la end zone y recoge por alto el pase de Bonati. Vaya manos que tiene este rookie nuestro. Si hubiera descubierto el football antes que la cerveza y el chuletón… En fin, ahora tocaba defender, y se venía encima un chaparrón curioso.

Tres anotaciones consecutivas de los bisontes, que cogían pronto el ritmo de la eliminatoria y nos complicaban la vida. A mitad del segundo cuarto un doloroso 6-19 ondeaba en el marcador. Era el momento ideal para recordar todo lo pasado y todo lo sufrido para llegar hasta aquí. El momento en el que la defensa comenzó a subir el nivel y el momento en el que el de siempre, quién si no, se echó al equipo a las espaldas. Martín supo esperar a su oportunidad y comenzó a hacer daño. Carreras por dentro, por fuera, con fullback, sin fullback, touchdown. Gran drive de la defensa y balón para nosotros ya dentro del two minute warning. ¿Two minute qué? A Martín le sobraba la mitad. Touchdown rapidísimo del #23, extra point bueno de Charly #54 y otro gran drive de la defensa que mandó el partido al descanso con empate a 19.

El descanso nos sirvió para cargar pilas. Para cargarnos de buenas sensaciones y para devorar más de 10 kilos de naranjas como si acabáramos de desembarcar en Normandía. Se podía ganar el partido, vaya que si se podía. Rompemos huddle, nos dejamos querer de nuevo por las cheerleaders y el público (una vez más, ¡gracias!) y saltamos al campo dispuestos a dejarnos la vida en ello una vez más.

Las defensas y la intensidad marcaron la segunda parte. Merced a unos buenos punts, Cantabria supo tenernos acorralados demasiado cerca de nuestra end zone. El partido estaba incómodo y la presión casi nos asfixiaba. Al final, lo inevitable llegó. El Bison Fernando Pinilla #25 redondeaba el día de sufrimiento que le había dado a nuestra defensa anotando un touchdown que venía seguido de un extra point bueno de Felipe Suárez #70 y que ponía el 19-26 en el marcador.

La defensa siguió sufriendo y el ataque empezó a carburar. Habíamos sufrido durante todo el día sus carreras con engaños y reverses y lo que ellos no esperaban era que Bonati sacara la varita mágica y se pusiera a derrochar calidad.

Te enseño el balón por un lado y salgo corriendo hacia el otro. Así fue un drive largo y sostenido a base de carreras donde Bonati decidía con options a dónde moverse. Al final, el propio QB eligió correr a la derecha engañando a toda la defensa cántabra para anotar un tremendo touch down. Extra point bloqueado, 25-26, vuelta al campo de la defensa, vuelta a las trincheras.
 
Cuando apenas quedaban dos minutos de partido y Bisons tenía el balón en el medio campo todo parecía perdido. Nuestra defensa, por suerte no bajó los brazos y siguió luchando. Tercer down y 5 yardas para ellos. Ruta 0 para el propio Pinilla, nuestro corner back Bernabéu #1 avanza hacia él, tropieza justo antes de llegar y, en un acto reflejo, estira la pierna desde el suelo lo justo para que el receptor cántabro tropiece y caiga. Cuarto down, punt. Dos minutos para soñar.

El drive comenzaba de una forma extraña. Con uno de los bisontes, quizás poseído por el espíritu de Altamira, lanzándose sobre Bonati por encima de la línea antes de sacar el snap. Suponemos que el objetivo de la jugada era despistar, que no hacer daño deliberadamente. Los árbitros, de todas formas, en una decisión rigurosa de esas que pudieron condicionar el partido, sancionaron 15 yardas de penalización y pudimos atacar desde una mejor posición de campo.
 
Avanzamos unas pocas yardas, unas penalizaciones nos mandaron para atrás. Al final, en cuarto down, sin tiempos muertos y con el viento a favor, decidimos tirar un field goal. Charly cargó la pierna y disparó.  El balón iba bien de potencia, pero el viento, también en una decisión muy rigurosa quiso desviarlo. No puedo ser. Cantabria clavó rodilla y el partido se terminó.
 
El marcador final fue de 25-26, derrota dura por lo ajustado pero que no empaña el gran partido que hicimos. Hace un año, un equipo tan duro como Cantabria nos habría bailado y ganado con absoluta facilidad. Pero ahora hemos crecido y ya no somos un equipo más. Podemos ganar o perder, pero luchamos, golpeamos y disputamos con dureza los partidos de principio a fin. Nos hemos ganado el respeto de la gente y que se nos tenga en cuenta. Santander espera este fin de semana, todo está aún por decidir. ¡Vamos a por ello!

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