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Opinión

Asesoría Jurídica Juvenil: Competencia desleal y gasto superfluo

Los Ayuntamientos son la administración más cercana al ciudadano, y por eso prestamos muchos servicios y ayudamos a los ciudadanos en muchos asuntos que no nos corresponden por la distribución competencial.
Sin embargo, a veces asistimos a despropósitos como el Servicio de Asesoramiento Jurídico Juvenil de Tres Cantos donde el Equipo de Gobierno, sin analizar la necesidad o no del servicio, saca a concurso un pliego de condiciones para adjudicar ese servicio que a todas luces carece de sentido en nuestro municipio y plantea una competencia desleal a los profesionales que se dedican a esa profesión y pagan impuestos en la ciudad, para entenderlo voy a explicar algunas cuestiones:

1) La competencia en Juventud es de la Comunidad de Madrid que tiene un Centro de Asesoramiento Jurídico para todos los jóvenes de Madrid, y en cuanto a la lejanía, vivimos en la era de las TICs y los jóvenes pueden obtener servicios de asesoramiento sin moverse de casa.
2) Competencia desleal: un joven tricantino que acaba sus estudios de derecho, se plantea abrir un despacho profesional y cobrar por los servicios jurídicos (asesoramiento incluido) y ve como su administración más cercana le cobra impuestos y con el dinero de sus impuestos presta un servicio de asesoramiento jurídico gratuito. No voy a calificar el asunto. Sin embargo desde Ciudadanos hemos propuesto crear una bolsa de Servicios en la Casa de la Juventud para que los jóvenes profesionales puedan ofrecer descuentos en los servicios que presten a los jóvenes.
3) Los jóvenes sin recursos, estos son los receptores que realmente necesitarían de los servicios municipales, deberían tener acceso a ese servicio de manera prioritaria y poder ser derivados a los diferentes organismos públicos donde le presten la ayuda necesaria para salir de su situación de falta de medios.

Como conclusión los políticos tricantinos tenemos que ser más cuidadosos con el gasto y con el respeto a los tricantinos que ejercen profesiones que pisoteamos ofreciendo de forma gratuita los servicios que en la sociedad tienen un coste y un valor profesional. En algunos casos creando artificialmente necesidades para que sean cubiertas por trabajadores que serían incapaces de sobrevivir en la competencia de la vida real. Y transmitiendo a los jóvenes como valores sociales que el esfuerzo y los estudios no tienen ningún valor y lo regalamos.

Juan Andrés Díaz Guerra

 

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