Opinión: "La celebración más triste que conozco, 8-M"

Opinión: "La celebración más triste que conozco."

Años de historia siguen estando presentes. Años de historia bárbara, sin empatia y con egocentrismo sobre una condición humana ficticia edulcorada.

Los intelectualismos fundamentados y desarrollados en el S. XXI quedan retrasados cuando más allá de avances tecnologicos, médicos o sociales queda un vestigio de lo que el ser humano venia siendo hace más de 500 años, en sociedades jerarquizadas por rasgos fisicos no elegidos. Yo me pregunto como individuo de esta sociedad: ¿Hasta cuando será necesario reivindicar la condicion de un humano para ser reconocido, sin necesitar ser reconocido?.

El avance social de la última decada es apabullante, pero como un barco en una tormenta a merced de los elementos, es impredecible, los extremos son cada vez más lejanos y el centro queda disuelto como una mancha en un mantel. La pluralidad de opiniones ya no puede estar enfocada hacia pensamientos antigüos, por que: "¿De que sirve si no todo aquello que quedó por el camino?". Como se suele decir: "hay cosas que no se pueden tocar", como una madre, como muchas madres, como una condición.

Hay cosas que hay que dejar de celebrar, las celebraciones son felices pero extraordinarias y no es extraordinario ser mujer, si no una realidad.

Los datos de mujeres valientes, trabajadoras y constantes, justifican, y ya no se debe justificar la realidad, una realidad tan antigua como todo lo que puedes ver a tu alrededor.

Por dejar de celebrar, por ellas.

8-M.

 

Compartir este artículo