LAXITUD INACEPTABLE

Miles de vecinos viven cada día la desagradable realidad de quedar atrapados en una carretera colapsada por la obra en el puente de enlace de la carretera M607 con la M40 en dirección A1. Lo que en una principio iban a ser solo unas intervenciones de mejora ha terminado por convertirse en una obra de envergadura mayor que puede suponer el derrumbe del puente y la construcción de uno nuevo por un periodo de tiempo que, según el propio Ministerio de Fomento, nunca será inferior a los nueve meses.

Es evidente que toda obra puede padecer imprevistos, pero la actitud de la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Fomento ha pecado de una inaceptable laxitud. Lo ha sido, en primera instancia, por la falta de información y, posteriormente, por la ausencia de medidas valientes y eficaces que permitieran acortar los plazos y generar alternativas factibles.

El 25 de septiembre acudí a una reunión en el Ministerio con un conjunto de propuestas generales de mejora de la movilidad y con una de carácter técnicoconsistente en abrir, con limitaciones a vehículos pesados y tras el apuntalamiento de parte de la estructura, uno de los dos carriles del puente mientras se construíaotro alternativo sobre estructura metálica cuya solución acortaría plazos y reduciría costes.

El director general de Carreteras, que ya en la reunión y sin necesidad de estudio alguno descartó esa posibilidad, nos remitió días más tarde un informe que descartaba la propuesta por la grave situación del puente. Evidentemente, el Ayuntamiento no puede hacer otra cosa que poner la seguridad de los usuarios por encima de cualquier otra coyuntura, pero sí cabe preguntarse sobre los riesgos que hemos corrido todos aquellos que hemos usado esta variante.

Además, en ese informe, que el gobierno de Tres Cantos acepta como prevalente pero insuficiente, no se analizaba la posibilidad de realizar los apuntalamientos que podrían haberse realizado en el propio mes de agosto y no se remitían cálculos sobre los que se soportaba las conclusiones. Tampoco se justificaba el descarte de la construcción de un puente sobre estructura metálica.Simplemente, parecía un estudio hecho a medida de una justificación.

El caso es que, llegados al mes de octubre y más allá de las controversias, el Ministerio de Fomento siguía sin informar de las medidas adoptadas (si es que adoptó alguna)y transmitiendo la sensación de que los problemas de movilidad de los vecinos siempre han sido residuales. Ni una sola de las medidas con las que acudimos a la reunión habia sido puesta en marcha en el momento de escribir estas palabras.

Incluso la Comunidad de Madrid, cuyas competencias están muy limitadas, hizo lo que el Ministerio de Fomento no tuvo a bien hacer: reunir por iniciativa propia a los alcaldes de los municipios afectados, comprometer medidas concretas de fomento de la movilidad en transporte público y abordar medidas de medio y largo plazo con los que definir soluciones para una de las carrteras con mayor densidad de tráfico de la región.

Tres Cantos necesita que se aborden las obras precisas para la construcción de alternativas a la M607, la única vía de conexión con Madrid y con el resto de la Comunidad. Debe hacerse ahora porque conocemos que el crecimiento demográfico de la ciudad es constante, porque tenemos la previsión de un incremento significativo del tejido empresarial y porque hay proyectos de futuro que deben contar con las infraestructuras que necesita y merece nuestra localidad. Ha llegado la hora de que se vuelva a plantear el cierre de la M50, al menos en el tramo entre la M607 y la A1, el desdoblamiento de la M104 con la incorporación de un ramal que la una con el norte de Tres Cantos y la posibilidad de construir un Bus-Vao hasta la Plaza de Castilla. No es fácil, pero lo que menos necesitamos son administraciones adormecidas, sin pulso y sin capacidad de generar respuestas a las demandas de vecinos cuyas vidas han sido alteradas por la falta de planificación y la indolencia.

Jesús Moreno Garciá

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