DISTOPIAS Y UTOPIAS

Distopía es el término opuesto a utopía. Como tal, designa un tipo de mundo imaginario, recreado en la literatura o el cine, que se considera indeseable.Por el contrario, el término utopía fue acuñado por Tomás Moro para describir una sociedad ideal, y por lo tanto inexistente: el término también procede del griego, denominándolo como que “no hay tal lugar”.


El comienzo de 2020, que en este mes ha visto la fecha capicúa y palíndromo que no se repetirá hasta dentro de 101 años (02/02/2020) se nos ha presentado como el fin de la utopía y la bienvenida a la distopia.
Me explicaré mejor. Aires de recesión, la inteligencia artificial ya de lleno en nuestras vidas, la irrupción del “corona virus”, la suspensión del congreso móviles de Barcelona, los Oscar para una película de habla no inglesa y que se denomina “parásitos”, el “impeachment” fallido a Trump, los lingotes de oro de Venezuela viajando hacia Aruba (verdadero o falso).
La realidad, dicen que supera a la ficción, pero en verdad no tiene nada que ver la realidad que vivimos cada día los pobres mortales con todas estas intrigas que mas parecen de una película de serie B que de lo que debería ser nuestro día a día. ¡Luego se extrañan de porque los ciudadan@s se desenganchan de la política y algunos hasta de la sociedad!
No nos dejan otro remedio.
Siempre se habló de utopía como algo idílico e inalcanzable y que mejoraría la vida de la humanidad en general y la de cada uno en particular. El ataque al medio ambiente constante y el miedo a que la humanidad haya empezado su destrucción ya no es solo la imagen de una película.
Con este panorama, es obligado llegar a la conclusión que desde que hemos abandonado la utopía nos va peor a tod@s. Muy difícil vivir sin utopía porque equivale a vivir sin ilusión asumiendo que tenemos lo que nos toca sin dar lugar a lo irrealizable.
En esta tesitura nos debatimos cada día con las noticias del recién gobierno constituido en el país, que se supone que debería gustar a la mayoría porque así ha votado pero que sigue recreándose en muchos preámbulos y hasta que no se aprueben los presupuestos nadie les tomaremos en serio.
En paralelo nuestro Ayuntamiento de Tres Cantos anuncia un superávit de mas de, 4,5 millones de euros. Se nos antoja una cantidad muy elevada para lo que se ve en la ciudad. El gobierno lo achaca a la rigurosa gestión del gasto, pero lo que se traduce en verdad es que el dinero, nuestro dinero, no llega a los vecin@s y que la función de un gobierno no es amasar dinero sino gestionarlo para cubrir las necesidades de todos y todas.
En la utopía nos gustaría un Tres Cantos vivo, en el que se recupere la participación de los vecinos de una manera activa en la gestión y no solo el seguidismo, junto con el mítico origen de la ciudad tricantina, “una ciudad para vivir y para trabajar”, con una carretera que no sea un agujero negro, con unos transportes que nos hagan la vida mas fácil, con unas viviendas que no sean para pseudo millonarios y para inversores que especulan.
En la distopia que cada vez se nos acerca más, no solo es que esta sea la realidad, sino que no podremos saber a ciencia cierta si esto es lo que quiere la mayoría o si por el contrario se ha creado el clima de que así debe ser y nada ni nadie lo va a cambiar.
El gobierno local que dirige el PP es cierto que está dejando una ciudad bonita estéticamente, pero la política del “envoltorio mediático” es la que necesita Tres Cantos o por el contrario la política local, la más cercana a los vecinos, debería abrir ya el debate de como conjugar el nuevo Tres Cantos con el antiguo Tres Cantos.
Utopía vs Distopia. ¿Eres de soñar o de que los sueños, solo son eso?


Jose Carlos Ballesteros Luque

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