Lo que los ojos no ven de Manuel Parra Sánchez

El primer contacto con Manuel Parra fue allá por el año 2001. Mi hijo pequeñoÁndre, en aquellos tiempos rondaría los 5 años, y su ilusión no era la natación en el colegio, era jugar al fútbol. Recuerdo que, por el mes de octubre, ya cerradas las inscripciones, llegamos a las oficinas del Tres Cantos Balompié, solo para recibir la mala noticia que ya no había cupo. El niño se lo tomó con mucha tristeza, momento en el cual se escuchó la voz firme de un “señor grande y de barba” como lo describía mi hijo en aquellos tiempos, y que preguntaba ¿pueden traerlo los miércoles y los viernes? Le haremos un hueco como sea. Y así empezó el camino futbolístico de mi hijo pequeño que duraría 13 años.

El segundo contacto directo con Manuel, fue quizá un año más tarde en un partido de benjamines de último año en el Barrio El Pilar, en el cual, a falta de un jugador, Parra le pidió a mi chaval de primer año, y mucho más pequeño, que jugara con el equipo de último año. Al final del partido, del cual no recuerdo el resultado, Parra se dirigió a mi hijo y le dijo “chaval…juegas con unas ganas tremendas y eres un luchador” Esa frase, aunque parezca increíble, quedó grabada para siempre en la mente de aquel niño de 6 años que miraba a Parra como un mentor y alguien a quien escuchar. El espíritu de aquella frase le serviría, como se verá, para batallas muy duras que le esperaban el futuro.

Durante los siguientes años, el chaval disfrutó como nadie sus nuevas amistades, el trato exquisito de los entrenadores, y formar parte de un inolvidable “Infantil A” que ascendió por primera vez a Primera Autonómica, derrotando en dicha categoría, y como un hito histórico del Tres Cantos CDF, al mismísimo Real Madrid y Atlético de Madrid en nuestro campo de Foresta. Inolvidable equipo basado en la lucha, el esfuerzo y el compañerismo, con Javi, Jesús, Jaime, Ferreras, Álvaro, Sanju, etc.

Cuando en 2009 llegó mi prejubilación, empecé a asistir con el chaval a todo, entrenamientos, amistosos, torneos, partidos comolocal, como visitante…todo, desde infantiles hasta cadetes e incluso juveniles de primer año. Recuerdo siempre a Parra en su lucha diaria con los autobuses, los padres, los entrenadores, la Federación, el Ayuntamiento, los jugadores…todo para que el Tres Cantos saliera adelante. Me impresionaba la dedicación de aquel hombre, que tenía incluso tiempo para inculcar en los chavales valores de trabajo, esfuerzo y respeto. Era muy interesante ver a Parra cuando llegaban las actas de los árbitros y habían expulsado a un jugador de nuestro club, o advertido a algún padre de comportamientos inadecuados. Salía a la puerta de la oficina y a todo pulmón vociferando al entrenador “Ven para acá y trae a Rodrigo el expulsado”. Ya en la oficina les daba una buena charla sobre los valores del club y del propio jugador como persona y, sobre todo, que había que pelear en cada partido, pero siempre bajo unas reglas de respeto y honorabilidad. Le exacerbaba que se actuara fuera de los valores del Club.

Una noche, estaba yo sentado en la grada, solo, esperando que finalizara un entrenamiento, se acercó Parra y me dijo: Veo que tienes tiempo pues te veo casi todos los días y partidos… ¿No quieres ayudar en algo al Club? Yo respondí que de fútbol sabía lo justo y que mi experiencia era totalmente financiera y lo relacionado a contabilidad, presupuestos y control del gasto. Y así, sin quererlo ni pedirlo me convertí, por tres años, en el Tesorero del Tres Cantos CDF, y como tal, vi pasar por la contabilidad todas y cada una de las cuentas, problemas financieros del club y como, cada año, Parra recorría todo Tres Cantos en busca de soluciones y busca de patrocinadores, ayudas, subvenciones y colaboraciones. Eso sí nunca vi y por supuesto contabilicé ningún hecho reprobable o anómalo. Sufríamos, pero siempre salíamos adelante, gracias a su generosidad y la de todos los que, de forma altruista, colaboran en la Directiva.

Pero no todo es alegría. En 2014, en el verano, mi hijo, un rápido y tenaz lateral izquierdo, optó por sacarse el certificado de Socorrista, y pasar pruebas de natación importantes. Íbamos a entrenar a la piscina de Embarcaciones, y en una visita rutinaria al médico se descubrió que padecía un cáncer. Y aquel chaval todo fuerza y velocidad tuvo que pasar por ciclos de quimioterapia que lo dejaron en los huesos, sin pelo y con un animo muy dañado. En este momento la frase de Parra, dicha al niño a los 6 años de edad “juegas con unas ganas tremendas y eres un luchador” se convirtió en su lema de vida. Todos en el club, especialmente Manuel, estuvieron al tanto de la evolución de la enfermedad del chaval.

Un año después, demacrado, abatido, y muy débil, quería volver a jugar el fútbol, y Parra, además de prepararle un partido homenaje de bienvenida muy emotivo en Foresta A, ubicó al chaval en donde fuera posible en Juveniles, y tuvieron que pasar muchos meses para que pudiera golpear el balón, o correr, con siquiera la mitad de fuerza que antes lo hacía. Parra, estoy seguro, pedía a los entrenadores que le dieran minutos en los partidos para que su animo fuera a mejor. Finalmente, el chaval se recuperó del todo ya cerca del cierre del último año de juveniles. Ahora, afortunadamente en estos tiempos que corren, trabaja fuera de España, pero tiene grabado en su corazón todo lo que Manuel Parra y el Tres Cantos DCF hicieron por él, y lo que él hizo por los equipos del Tres Cantos en donde jugó con el entusiasmo y entrega que siempre lo hacía.

Estoy seguro que hay muchas historias como esta en la vida de Manuel Parra Sánchez, quizá tantas que ni el mismo Parra es consciente, y muchos chavales y padres lo podrían atestiguar. Lavida de alguien así, con la generosidad y entrega a las juventudes de Tres Cantos no será fácil encontrar. Parra construyó, durante más de dos décadas, con gran esfuerzo y dedicación personal,y de leales colaboradores, el Tres Cantos CDF que ojalá siga existiendo muchos años más.

No es igual construir algo desde cero que continuarlo, me dijo algún día mi padre, advirtiéndome que rara vez los grandes luchadores gozan de reconocimientos en vida, pero que internamente debieran ser conscientes que han tocado para bien la vida de muchos. Ahí está el verdadero premio para gente como Manuel Parra.

Parra como hombre apasionado por lo que hace, comete y ha cometido errores y ganado amigos y enemigos, principalmente por su tenaz ilusión de tener un equipo de Tres Cantos al máximo nivel posible. Yo entiendo que no está allí su legado a Tres Cantos y al fútbol, sino en los miles de chavales a los que ha indirectamente formado, alejado de entornos dañinos y aportado la felicidad de disfrutar del fútbol. Así, a Manuel Parra le es totalmente aplicable lo que sugería, sobre la pasión, Steve Jobs de Apple:

Nuestro tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro que no seas tú. No te dejes atrapar por los dogmas - es decir, vivir en base a los pensamientos de otras personas. No permitas que el impacto de otras opiniones ahogue tu propia voz interior. Y lo más importante, ten la valentía de seguir lo que te dicta tu corazón e intuición.


Fernando Zelaya
Ex Tesorero Tres Cantos CDF

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